Granja familiar

Nuestra historia

En 1970, Tomás Pérez y Mª Antonia tomaron una decisión que cambiaría el rumbo de nuestra familia: dejarlo todo para empezar una nueva vida en el campo.

Con mucho esfuerzo, ilusión y unas pocas gallinas nació una pequeña granja en Roldán (Murcia). Poco después llegó un viejo molino, que todavía conservamos con cariño. Gracias a él empezamos a elaborar el alimento para nuestras gallinas con los cereales cultivados en nuestra propia finca, convencidos de que las cosas bien hechas empiezan desde el origen.

Año tras año, la granja fue creciendo. Lo hizo despacio, sin prisas, aprendiendo de cada temporada y cuidando cada detalle. Lo que empezó como un sueño familiar terminó convirtiéndose en la granja avícola que hoy sigue dando vida a nuestro proyecto.

Más de cincuenta años después, muchas cosas han cambiado, pero otras permanecen intactas.

Seguimos siendo una empresa familiar. Hoy es la tercera generación la que continúa el camino que comenzaron nuestros abuelos, con el mismo respeto por el trabajo bien hecho y el mismo compromiso de ofrecer huevos frescos, seleccionados uno a uno y preparados con el cuidado que pondríamos para nuestra propia familia.

También hemos aprendido que cuidar de nuestras gallinas significa cuidar de la tierra que nos alimenta. Por eso seguimos incorporando prácticas más sostenibles que nos permitan producir de forma responsable, pensando no solo en el presente, sino también en quienes vendrán después.

Cada huevo que sale de nuestra granja lleva detrás más de medio siglo de dedicación, madrugones, aprendizaje y cariño por este oficio.

Y eso es, precisamente, lo que queremos que llegue también a tu mesa.

alta calidad de producto huevos

Huevos frescos en tu mesa

La mayor preocupación de nuestras gallinas es comer y producir, pero sobre todo que el producto llegue fresco para que el sabor sea inigualable